LA NATURALEZA EN MI CAMPO #192.

 

El amor que ofreces con ese buche de vida es sol de la esperanza, la ilusión del pájaro viejo que volverá en ese huevo, es él que flota en el siguiente sueño de su hijo, retoño brioso del nuevo día que florece de su viejo pájaro, aunque sus plumas viejas, son plumas que brillan pues son el sol.

Vidita linda que zapatea un merecumbe, en el estero tierno que dice los verdes, esos que colorean los días de esa nube eterna que va delante de él, así todos pueden amarte, sí, es un sueño, éste donde vuelan las hadas del amanecer.

Aquella se parece al toque blanco que llena la vida, esa de la que habla el garabato el su profunda locura, locura de amor, que ama el resto de los días, a ti, como éste viento que da la vida por tocar las alas de la niña protagonista del sueño, sueña, que es un sueño, no el mismo sueño, es el tuyo como lo quieras en tus recuerdos.

¡Tú eres los recuerdos! no existe mas nada, solo tus recuerdos.

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO #191.

 

Allá viene el río crecido, vuela entre las nubes de esos frescos colores que aletean al son de la briza, su voz canta una bella canción que llega con el soplido, ese que deja fresco sobre los ojos.

Los ojos sonrientes asoman el corazón, sí, porque da alegría, alegría, deja una briza en la caricia y alumbra el camino de los osos para que la bella goce con la luz del interior del alma.

Esa que brota en el vuelo de los sueños.

 

 

Sueños, brinquen la talanquera y vallan a tomar un sorbo de horizonte, aprovechen que el cuerpo aun puede respirar la carrera que  nos llevará más rápido al amanecer.

Guayoyo que con el viento te asocias para recibir al sol, fiel recordatorio de la belleza, para el que sopla la totuma, pues lo puede hacer otro día. Vuela Caballito, ¡vuela!

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO #190.

Este domingo nos toco ir de paseo por el monte, fuimos a la parcela de la familia de mi esposo ( nos toco caminar 1 hora y media de ida) en el camino iba como siempre atento para notar cualquier un protagonista para ustedes, como abre boca les traje ese bello saltamontes, pero no crean que solo a él  lo encontré. Me desvié de la carretera en busca de algo que les mostraré mas adelante.

Pero en el paso del león colorado, justo antes de tomar la bajada, mire a un lado del camino y note un cuero seco recién mudado de serpiente y allí me puse juicioso,  con los ojos mas pelados que guabina en nevera (como siempre me gusta caminar adelante) Los muchachos siempre quieren saltar adelante y van espantando todo y les dije: yo voy adelante, porque ustedes no ven nada, van como toda la gente, sin ver los detalles.

 

 

Aja! ven lo que esta allí, y ellos: ¿Dónde? se trata de una Mapanare con el cuero recién mudado, mudado (más peligrosa que suegra sin comida) saque de una el machete (que siempre llevo en la funda cuando voy al monte) no! no crean que para matarla, con todo y que es muy peligrosa.

 

 

Corte una vara larga y la agarre, esas son muy agresivas, le daba y daba a la vara, calculo que dio unas 10 mordidas, mientras la aleje, y la deje bien lejos del camino, para evitar que pueda morder a alguien que pase luego, pero no es recomendable matar los animales, ella cumple una función de control de plagas, solo se debe tener cuidado por ese sector que es donde se consiguen algunas, y mucho mas arriba hacia los valles del Tucutunemo, no es muy común ver por el pueblo esa especie.

 

 

Pero al fin logramos llegar al pozo que buscaba. Nos refrescamos un poco y nos dimos unos cuantos. Pasamos allí un buen rato y retomamos el camino, pero disfrutamos mucho del pozo, estaba   calidad el agua, solo que los niños revolvieron un poco el lado de las hojas. Lastima que no lleve un anzuelo, se miraban unas guabinas, que no fuesen quedado mal en el salten en la noche para la cena.

LA NATURALEZA EN MI CAMPO #189

 

El corazón sonríe cuando escapa a la dificultad que pone la briza para que los ojos dejen un beso pintado sobre tu rostro, linda, corres libres entre los verdes sabores de la marea suave, miradas que salerosas se inclinan ante la majestuosa figura, esa que la corona de princesa besa sobre la mano de la vida.

Un remolino se detiene sobre los pensamientos que locos dejan fluir el amor de ese pensamiento.

La excelencia de aquel porte  frondoso se cierne sobre el día, anuncian la tertulia de un carajito enamorado, él garabatea las palabras sobre la crin sedosa del potro sobre el que galopa, uno que acelera el palpitante, pues la pensadora no deja de mirarte sobre la oscuridad de las noches, ya que tu rostro lo hace amanecer.

Bendito momento.

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO #188.

 

Capullito que deja ver el bronceado,  donde la pinta la luz de ese lucero, no el del astro, si no el de la briza de los cocos que recostados María Guebara deja sobre sus ojos, ojos del trinar de las musas de un suspiro de ángel del paseo que los caramelos dan sobre la boca del niño.

 

 

El alegre se roba el rostro de la chica de esa foto, el retrato habla con un sabor a suspiro de miel de aquel terrón de los señores, esos que cacarean en el amanecer de una luna llena. Coco no es la negra que refresca en la fiesta, pero deja un respiro sobre la boca sedienta, y arropa los clamores del chillón que zapatea ante las ganar de saborear la belleza de esa gorda sobre una tabla.

 

 

Amores de la vieja, esa que acaricia la cabellera de guarurita, el enamorado del retrato de ésta diosa que ornamenta los trapos de ese chiquillo y de muchos otros que se enamoran al verla.

LA NATURALEZA EN MI CAMPO #184.

 

 

 

Ese cabello blanco es la pintura fiel que muestra la luz de los días de lluvia, los que dejan florecer un suave soplo de besos sobre el estero de chicos palpitantes, en aquel verso que corre sobre el cabello sedoso que ondea con la briza de tu alegría.

Princesa de la danza soñadora, allá tu estampa se mira en lo alto del Olimpo donde tú flipas la canción que va, acompañando aquella tertulia donde los compañeros hablan de cosas de la vida.

Muñeca de trapo de la bella señora que vive en el escaparate de la inocencia, el hombre sin ombligo será el único que no soñará con robar esos besos y lograr sacar a un paseo esa inocencia.

Versos, vallan libres al viento para acariciar la belleza de su danza, la de ese baile tierno donde el campo se viste de gala con su risa.

Sí, y las hadas y los duendes y las raíces y los niños acompañan la gran fiesta.

 

¡Sonríe!

 

 

 

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO #183.

 

La cara del amor es un poema que deja sobre la cama el recuerdo florido de esos besos que flotan en el alma, y dejan las caricias marcadas sobre la piel de un globo que crece.

El mundo se mueve apenas segundos en aquel suspiro donde se mecen las flores de un encuentro eterno, ve corazón entre las mieles que brotan por las caricias sublimes, donde el pincel deja la acuarela pintada para recordar la historia escrita sobre las hojas de aquel verdor.

 

 

En el cruce de piel se deja ver la belleza de una danza que se muestra al mundo, ensenando como mantener el son del equilibrio, ese donde el mundo se viste de fiesta ante la alegría de aquel momento.

Esperen la siguiente sonrisa, para que miren de nuevo las corriente que hacen eterna la fiesta, con aquel nuevo beso que dejará ver en otros días el camino donde los besos crecen en capullos de sueños.

 

 

El corazón va sobre la mano cuando los besos son sinceros, pues se dan de frente al mundo.

LA NATURALEZA EN MI CAMPO #182.

 

Allá entre los cominos polvorientos se deja ver la figura de un tren solitario que va por los esteros haciendo mundo con cada paso, pues es el viento que sopla y mueve los hilos del sueño de aquel bebe que se mese entre los brazos de un verdor que refresca, sí, la vida se baña de miel por el soplido suave que deja.

Perro de agua se mueve para dar paso a la briza, todos la quieren a ver si se lleva el bigote andante que golpea la panza, esperemos que el tren abra paso y corte ese bigote.

La panza se lo agradecerá, pues las guidas se mecerán para dejar comer la vista, pero si cae, comerás, de seguro comerás, ya que la boca ansia dejar el rostro marcado con la dulzura de ese manjar que el tren trae a su paso, caramelito dulce, rico y sabroso.

Los carajitos extrañan el humo de una fogata que deje ese olor que agua la boca, ese que alimenta antes del bocado, y deja la ropa hedionda a riqueza y abundancia.

Camina trencito que los demás te seguirán el paso, ese son que respira entre las almas de un vaivén va a volar con las hadas. Farol que encamina, respira y ve delante del tren.

 

 

La profunda locura de un garabato que habla en el viento, ha tocado la risa de aquel que en su mente es chiquillo y vuela libre al viento.

LA NATURALEZA EN MI CAMPO #181.

 

Cuando venía de regreso de una caminata en busca de algunos protagonistas para mostrarles en las publicaciones, me encontré éste hermoso ejemplar, es de los que más me gusta mostrar, por ser raro y con una belleza enigmática, extraña, pero que no le resta méritos a lo llamativo de su cuerpo ¿quien puede pasar por un lado de él sin tomar una foto? a mi me fascinan, con todo y que no se deben tocar porque la mayoría queman con esos filamentos, creo que tiene algún tipo de químico que hace irritar, una especie de ácido, o algo por el estilo, por lo menos yo los admiro un rato pero no me atrevo a tocarlos para comprobar si queman o no. Lastima que fue cuando venía de regreso y al tomar ésas dos fotos, se me ha apagado la cámara, son animales que poco se miran y cada uno tiene un color o  forma de dibujo en su cuerpo diferente, ese tipo nunca lo había mirado y eso que a diferencia de la mayoría yo cuando camino por el monte observo cada detalle, y ando es pendiente de cada pequeño animalito que este en el sitio, peino el lugar, donde me detengo y hasta soy capaz de cuando voy caminando notarlos, a diferencia de los que me acompañan que se quedan locos cuando les muestro los animalitos pequeños que ellos les cuesta ver porque las personas acostumbran a solo ir adelante sin realmente disfrutar del lugar.

 

 

Sus pelitos son muy llamativos y la forma es atractiva, a mi me hace recordar un dragón chino, de esos que usan en el baile tradicional en las fiestas de fin de año, cuando lo mire fue lo primero que me trajo a la mente ¿qué les parece a ustedes, es o no bonito?

 

La naturaleza muestra muchas de sus formas hermosas, expresadas a través de esos seres que la componen y no solo se puede disfrutar de un paisaje, también lo puedes hacer de miles de animales que la componen y que son ese complemento que la hace tan hermosa, así que cuando camines a través de ella, disfruto todo al máximo.

LA NATURALEZA EN MI CAMPO #181.

 

Mamá va a la escuela a llevar los retoños que vuelen entre las clases de aquella maestra vieja, esa que se esmera en dejar las bases de  raíces donde la vida pueda soñar,  vallan por los caminos del mañana con un verso en su corazón de olor a tiza del cristal.

Más vivo que tío conejo quedan los chipilines, que saltando con ese paso de un vaivén de piernas entrelazadas por el ritmo del saltarin, aquel de escuela donde los carajitos gozan su carrera.

Los colores quedan marcados en las uñas, pues la acuarela que las manos han dejado es la obra mas sublime que marca una huella en el recuerdo, sí, las manos estampadas en papel es el momento que refresca el corazón al pasar el tiempo y vivir ese momento por siempre al  volver a volar.

La muchachera aun vive en los garabatos que dejan llegar de nuevo al señor Francisco con sus panes Baruteños y un billete bajo el mostrador para alegrar un chiquillo que pasa de la escuela.

Tome de la mano a mamá pues toca pasar la calle, son las horas que regresan a refrescar el estero de verdes al flotar en la alfombra.