LA NATURALEZA EN MI CAMPO #184.

 

 

 

Ese cabello blanco es la pintura fiel que muestra la luz de los días de lluvia, los que dejan florecer un suave soplo de besos sobre el estero de chicos palpitantes, en aquel verso que corre sobre el cabello sedoso que ondea con la briza de tu alegría.

Princesa de la danza soñadora, allá tu estampa se mira en lo alto del Olimpo donde tú flipas la canción que va, acompañando aquella tertulia donde los compañeros hablan de cosas de la vida.

Muñeca de trapo de la bella señora que vive en el escaparate de la inocencia, el hombre sin ombligo será el único que no soñará con robar esos besos y lograr sacar a un paseo esa inocencia.

Versos, vallan libres al viento para acariciar la belleza de su danza, la de ese baile tierno donde el campo se viste de gala con su risa.

Sí, y las hadas y los duendes y las raíces y los niños acompañan la gran fiesta.

 

¡Sonríe!

 

 

 

 

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