LA NATURALEZA EN MI CAMPO #188.

 

Capullito que deja ver el bronceado,  donde la pinta la luz de ese lucero, no el del astro, si no el de la briza de los cocos que recostados María Guebara deja sobre sus ojos, ojos del trinar de las musas de un suspiro de ángel del paseo que los caramelos dan sobre la boca del niño.

 

 

El alegre se roba el rostro de la chica de esa foto, el retrato habla con un sabor a suspiro de miel de aquel terrón de los señores, esos que cacarean en el amanecer de una luna llena. Coco no es la negra que refresca en la fiesta, pero deja un respiro sobre la boca sedienta, y arropa los clamores del chillón que zapatea ante las ganar de saborear la belleza de esa gorda sobre una tabla.

 

 

Amores de la vieja, esa que acaricia la cabellera de guarurita, el enamorado del retrato de ésta diosa que ornamenta los trapos de ese chiquillo y de muchos otros que se enamoran al verla.

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