LA NATURALEZA EN MI CAMPO #189

 

El corazón sonríe cuando escapa a la dificultad que pone la briza para que los ojos dejen un beso pintado sobre tu rostro, linda, corres libres entre los verdes sabores de la marea suave, miradas que salerosas se inclinan ante la majestuosa figura, esa que la corona de princesa besa sobre la mano de la vida.

Un remolino se detiene sobre los pensamientos que locos dejan fluir el amor de ese pensamiento.

La excelencia de aquel porte  frondoso se cierne sobre el día, anuncian la tertulia de un carajito enamorado, él garabatea las palabras sobre la crin sedosa del potro sobre el que galopa, uno que acelera el palpitante, pues la pensadora no deja de mirarte sobre la oscuridad de las noches, ya que tu rostro lo hace amanecer.

Bendito momento.

 

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