LA NATURALEZA EN MI CAMPO #191.

 

Allá viene el río crecido, vuela entre las nubes de esos frescos colores que aletean al son de la briza, su voz canta una bella canción que llega con el soplido, ese que deja fresco sobre los ojos.

Los ojos sonrientes asoman el corazón, sí, porque da alegría, alegría, deja una briza en la caricia y alumbra el camino de los osos para que la bella goce con la luz del interior del alma.

Esa que brota en el vuelo de los sueños.

 

 

Sueños, brinquen la talanquera y vallan a tomar un sorbo de horizonte, aprovechen que el cuerpo aun puede respirar la carrera que  nos llevará más rápido al amanecer.

Guayoyo que con el viento te asocias para recibir al sol, fiel recordatorio de la belleza, para el que sopla la totuma, pues lo puede hacer otro día. Vuela Caballito, ¡vuela!

 

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