LA NATURALEZA EN MI CAMPO #170

 

Llevas a un paseo por  las montañas de sueños tiernos donde el paso de un caminante marca la risa de aquel momento cuando hablas de suaves horas donde los visitantes acarician tu rostro, ese que ornamenta el paso de la providencia.

Los besos entre los novios brillan en aquel momento mágico que captura la vista en un dibujo celestial, el de la briza danzando contenta por tener entre sus manos la belleza sutil de su pétalo. El estambre vestido de gala deja marcada su caballeroso cortejo sobre el coqueteo seductor de la bella Pistilo, que abre frondosa la madriguera para que el amor florezca en aquella montaña donde los indígenas confiaron el mensaje a las piedras.

 

 

Hermosa que habitas al pie de la roca, rucio es tu cabello que ondea en la cima cantando la belleza de ésta tierra.

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO # 169.

 

Así esa niña deja ver su hermoso cuerpo danzar al aire, dejando oír a la distancia ese llamado a admirar su belleza, la que resalta con el abrazo fuerte del brillante, el que ilumina las faldas de su traje de fiesta. Ella se levanta en el centro del teatro universal, para ser primavera que despide el sépalo de la niñez.

 

 

Ahora como sublime pistilo deja ver un pétalo sobre su oreja en señal coquetería para que las caricias de aquel enamorado viaje en vuelo hasta su pista de colores, esos que dejan oír el camino a su corazón, pues quiere ser tomado por el caballero andante de alas y aguijón, ese que con su espada protege la pureza de las hadas, y lleva el brillo de su polvo a otro vientre.

 

 

Sí, una san pablera se arma entre los admiradores que pican con caricias igual de sublimes que la voz de esa niña, gua, aquel estero de amores danzantes van y vienen entre las tertulias pigmentadas de verdes donde se alimentan las hojas de la vida.

La Morrocoya desde lejos se saborea ante tanta belleza.

LA NATURALEZA EN MI CAMPO # 168

 

En éste vals que las tiernas niñas cantan acompañadas de la briza; ella lleva en sus alas los sueños errantes de un niño que las mira desde lejos con las paraparas enamoradas de aquel estero de pintorescos vestidos que se baten con el son danzante del soplido que mese la cuna.

 

 

Princesita de voz angelical, deja oír los latidos de tu pecho de musa, para que hagan volar el polen de los sueños y el estambre se alce imponente ante su pistolo amor, colirio de vida que deja nacer su pequeño capullo,  fruto de ese sueño.

 

 

Sí, dejas la semilla sobre aquel arado jardín que brota en el pecho, tierno y frágil de coraza rota por la belleza de las flechas de tu enigma, ese que hace los días una bella primavera donde somos un solo capullo que flota en el río de la vida, vamos por ese estero de verdes donde tu belleza marca la ruta a el néctar divino de tus besos.

 

 

Aunque éstos días sean un eterno martirio de problemas con los el cambur nos tortura, tú, nos llevas a otro mundo, donde los lirios florecen sobre la cima de una montaña de alegría que son tus besos.

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO # 167

 

La faldas ondea al son del joropo que canta el viento acompañado del trinar de de aquel estero de verdes, las mariposas que revolotean las banderas abriendo el camina por donde zapatea la reina, mientras un panal de guardias la escolta recelosos desde cerca, curioso el garabato se acerca a tocar el vestido de ella, rápidamente los guardianes le dejan los ojos chinos con el toque de sus espada para que no se acerque a su reina. 

 

 

Aun duelen los ojos ante el toque filoso de esas espadas  pero la jornada a valido la pena , un colirio de ese bello traje prende la fiesta en la mirada, sus luces dan ese toque a la galaxia pues son luceros de Belén que encaminan de noche y de madrugada. Una gringa no entiende la letra de un garabato criollo, olorosa a bosta seca, ese sentimiento sirve la leche cuando acaricia una mesa. 

 

Nota: recuérdenme no ser tan curioso, cuando ande entre la naturaleza, pues eso bichos apuntan a los ojos sin tener ninguna clemencia, por andar de enamorado mirando la bella princesa, un recuerdo me han dejado los guardianes de su fiesta.

 

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO # 166

 

Brinca pequeña entre la rueda del tambor que repica pa san Juan, eres la fiesta del rocío que menea el cumaco con un repique moreno, ese resalte entre la nubes de terciopelo de tu tarde de fiesta de agua bendita, sí, ese rocío es bendito pues refresca la vida, una nueva que comienza con el baile de los ojos floridos.

Rucia sangre morena tres que recorren ésta tierra, fluido de mar que brinca al son de la tambora, te conviertes en latido que arropa la niña en el baile de las fieras, perola donde hierve la roca de esa sopa a fogón que el loco prepara con yerba buena.

 

 

Chiquilla deja la pena y salta de una a la rueda, el carajito espera su musa, pa el lanzarse a la arena, coño que bueno sueña el quitiplás que repique en la mina, es que el cuero esta templado, las palmas le acompañan en esa fiesta y los palitos tocan un café con pan, sabroso para que baile también la negra, ahora todos los colores se unen en una misma rueda.

 

Sabroso, sí, ese es el ritmo de ésta tierra donde todos en la playa la cintura la menean.

 

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO # 165

 

Esos cachetes que aprieta la tía cuando ve llegar la belleza pura al balcón de los soles, son el dulce que acaricia el paladar de la risa, pues su brillo ilumina los ojos en el espacio de aquel planeta uno de sueños donde florece la unión de los sentimientos, sí, son la briza suave que besa el rostro.

 

 

Princesita, voz de miel que canta el himno de alegría en los cariños florecidos de ésta tierra sonora, arpa de Evaristo, a que viajas en el tiempo por los risos bailarines de éste viento, viento que toca la guarura para que el garabato coleccione sonrisas de esos rostros que viven en la mente.

 

 

Brinca pájaro que las alas están mojadas y aunque te quieran llevar a donde esta tu hermana, por allá en otras tierras lejanas, no pueden, pero ese canto de miel hace el trabajo de ponerte a abrazar en los sueños a tu cariño eterno y hermana eterna y eterno cariño y cariño que vives en la mente.

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO # 164

 

Coqueta danzas en un paso donde el viento te lleva al son de un tango, Gardel voló desde aquel sueño para dejar fluir su voz en por el pétalo que acaricia, pues nos llama a seguir sus movimientos en aquel vaivén de la fiesta, esa que montan en aquel lugar la pureza y la esencia, esas que brotan en el néctar de los besos que lanzas niña.

 

Al fondo otra niña nos mira y dice: yo quiero volar en la nube, por favor pinta me en tu garabato para que mi rostro también bese los ojos de aquel estero de mentes.

Un demente soy yo por esos besos, pues vuelo mientras me dejan miles retratados en cada suspiro. Niñas coloradas de cachetes rosas, parameñas que llegan desde los andes a bailar en la fiesta.

 

 

Guarapito mañanero, que llevas la firma de la vieja en tu viaje, acaricia los sentidos de aquel de otra tierra, que también sople la taza cerrando los ojos y vuele.

LA NATURALEZA EN MI CAMPO # 163

La locomotora.

 

La locomotora enciende sus rizos que le llevan por los caminos empinados a saturar su voz de alimento, traga y sigue flameando los suspiros en aquel suculento terreno, los muchachos enamorados ven a la tortilla salpicar de olor la respingada, que se baña en aquella lluvia de sonrisas, esas que alimentan la panza de los comenzares.

 

 

Miro tu rostro y la pensadora analiza como muerdes cada gota de aire que queda entre el camino y tú, son mariquitas verdes que cantan en aquel cajuaro floreado, donde los soles de moringa besan la escena y dan un brillo a tertulia dominguera de aquellos patio de los abuelos.

 

 

La mano que mese la cuna acelera el paso, para llegar a tocar tu rostro con una pincelada de esa que colecciona sonrisa.

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO # 162

 

 

En Busca de Una Flor. Te invito a mirar el viaje que se hace para lograr una fotografía

Las campanas se asoman entre los verdes vientos que nos llevan a volar por el camino de las nubes de azúcar, allá donde la briza canta y los ojos se cubren de horizonte, pues son realmente libres. Camina niño y siempre serás un chiquillo.

 

El domingo non levantamos más temprano (para yo hacer mi publicación) mi esposa preparo e desayuno mientras yo terminaba las cosas en la computadora, luego ellos se alistaron y tomamos las cosas que siempre llevamos (cuando van ellos con migo) algo de comer, agua, fósforos, el machete, un cojín para que se sientes. Ésta vez tome el camino de la vaquera en busca del cerro de las piedras.

 

 

Tomamos un atajo por el río seco y en el camino.

 

 

Luego de caminar unos 40 minutos, me detuve para que los niños tomaran aire y descansen un rato lo que aproveche para tomar esa foto, de una abeja (las que me fascinan) y luego arrancamos la marcha de nuevo, un falta el tramo mas duro que es el cerro.

 

 

Comenzamos a subir y me toco cargar a mi gordita (mi hija Karleinys) Casi siempre que voy por esecerro me detengo en esa misma piedra y ya es como un ritual mirar Los Morros de San Juan. Me acosté un rato en la piedra y después de unos 10 minutos mirando el horizonte (cosa que amo hacer) seguimos subiendo.

 

 

Hice algunas otras fotos de camino a la meta, mientras los niños y mi esposa descansaban.

 

 

 

Le hice una foto a mis reina y mi princesa, con el horizonte de fondo.

 

Me entretuve haciendo algunas tomas y se hizo un poco tarde, lo que me dio oportunidad a tomar esa siguiente foto.

 

Ya bajando el cerro, de regreso, pude tomar un atardecer, pero ésta foto me ha gustado y quise compartirla con ustedes.

 

Luego del viaje y tener que cargar a la gordita, quede exhausto, pero disfrute el viaje, tengo que hacer una caminata por lo menos 2 veces a la semana, ja, ja ,ja, estoy engordando y un poco fuera de forma, ya tengo casi 1 año que no  voy al gim y no hago casi ejercicio, puro estar sentado en la computadora. Espero poder seguir caminando, los caminos del garabato, para que escriban la belleza de ésta tierra.

 

LA NATURALEZA EN MI CAMPO # 161

 

Hoy la briza a estado tranquila, nos ha dejado escribir las locuras de nuestra alma en las horas de esa niña que besa la palma de de los pies, pues le dejan saber que su belleza nos lleva a gozar el poder detenernos a mirarla.

Aunque loca, las palabras brillan entre tantas letras, sobresalen con su garabato para llevar a volar por el cuerpo fogoso que se alza en la distancia para llamar a los ojos, los quiere atrapar para que vivan en la inmensidad del verde, ese que enamora y susurra una canción que viaja distancias.

Distancia que acorta, pues llega al fin del mundo al viajar sobre la nube de vapor clemente, ese que hace vivir a muchas vidas, pues alimenta sus días con su fuerza, la fuerza del universo, ese universo que es vida en cada ojos que abren la puerta.

Florece vida, que las horas son la belleza de ésta vida, una que se vive al soñar, libre en los pensamientos, esos que dejar ir al viento sus ideas, las de un sueño que se une a otros sueños que al final son solo uno, el amor.

 

 

Coño pajarito, tu canto no se detiene úes la nube lo deja libre.